Hospital Clínico Regional

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Instalaron en Concepción los dos primeros stents biodegradables

Martes, 27 de Febrero de 2024

para tratar estenosis biliar benigna en Chile

Fueron dos los primeros pacientes de la zona penquista que este lunes se beneficiaron con un novedoso insumo clínico (stent: pequeño tubo de malla), importado desde Alemania, para realizar intervenciones en el área neurovascular del HGGB. Se trata de un joven de 20 años y una paciente que supera los 50. Ambos, ya han sido tratados por afecciones de vía biliar, en varias ocasiones por el equipo clínico de nuestro recinto, un requisito necesario para probar la inédita técnica en Chile. Es la primera vez que se implanta en territorio nacional, ratifica el radiólogo intervencional, David Clemo. “Hace pocos años que están apareciendo en el mundo estos stents biodegradables para estenosis benignas, principalmente en Europa”. El médico detalló que los primeros se fabricaban con una serie de especificaciones para cada paciente, “pero ahora ya se están estandarizando y masificando (...) nosotros somos los primeros en adquirirlos e instalarlos acá”. 

Los pacientes que son candidatos a someterse a una cirugía son aquellos que producen alguna estenosis postquirúrgica por alguna complicación de la cirugía de vesícula, explicó el radiólogo, “porque se produce una estenosis ya sea en la vía biliar principal o en las derivaciones biliodigestivas y, en esas estenosis benignas, nosotros normalmente ponemos drenajes con mangueras externas.

Generalmente, cuando falla este primer drenaje o se vuelve a re-estenosar, se puede optar a este tratamiento con los primeros stents biodegradables, que estamos instalando en el Hospital Regional de Concepción”. Se estima que el pool de pacientes en el HGGB que han recibido drenajes tradicionales bordea los 15 y otros 10 esperan intervención. De ellos, “un porcentaje alto con seguridad va a recibir con el tiempo un stent biodegradable”, proyectó el Dr. Clemo. 

Su colega, Andrés Concha, jefe del área de radiología intervencional del HGGB agrega que “es una herramienta que no es muy barata tampoco” (tienen un costo unitario que supera los $2 millones), pero tienen una serie de ventajas respecto a otros dispositivos. Y es que los ‘stents tradicionales’ tienen un drenaje tipo manguera, es más invasivo para el paciente e implican un manejo distinto, además de controles más regulares. “Los pacientes -por ahora- tienen que ser bien seleccionados con requisitos como haber hecho varias dilataciones previas, que no hayan surgido efecto. Además, está enfocado principalmente en patología benigna. Otro nicho del uso de este nuevo insumo es el de los pacientes trasplantados, que puedan sufrir alguna complicación”. El facultativo dice que este stents se degrada entre uno y tres meses: “así nos evitamos dejarle un drenaje al paciente que dura entre tres y seis meses y (el nuevo) le mejora su calidad de vida por al menos un par de años”, concluyó proyectando auspiciosos resultados con futuros pacientes. 

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