Paciente se ganó el corazón de la UCO
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Se fue de alta tras larga espera por un trasplante


En su Biblia, Ariel Fariña dijo guardar los 17 brazaletes que registran su paso por este hospital. No todos corresponden a hospitalizaciones graves, pero juntos ilustran una historia que comenzó el 25 de octubre de 2022, cuando un infarto lo trajo directo a nuestra institución. Esta semana recibió su alta médica, tras poco más de cuatro años en espera de ese nuevo corazón, pasando sus primeras Fiestas Patrias hospitalizado y también cumpleaños, Navidades y Años Nuevos en una cama del HGGB.
Ariel tuvo recaídas y tratamientos previos que no funcionaron, según se esperaba y se convirtió en un rostro ‘reconocido’ en la UCI Coronaria (UCO) por su particular personalidad. “Se ha ganado el corazón de todos nosotros con su cariño, con su respeto y con su forma tan positiva de ver la vida”, contó la enfermera de la UCO, Katherine Cartes, quien lo describe como un paciente “muy respetuoso, bien portado y muy culto (…) Conversar con él es ganar muchos puntos de aura”, sostuvo la profesional.
La cordialidad fluía en ambas direcciones. Ariel detectaba cuando un día era difícil para el personal con sólo verlos, entonces les decía frases como “vamos que se puede, mañana será un nuevo día, un nuevo comienzo”, sin “entrometerme en el plano personal”, comentó el paciente.
La Tens Claudia Espinoza confirmó que siempre hubo “una complicidad; una talla”, que cuando nos veía cansadas “nos daba una palabra de aliento para seguir adelante y terminar bien el turno”. Incluso en sus últimos días en el HGGB, mientras este hombre -oriundo de Hualqui- esperaba una de sus últimas biopsias, la que posibilitaría su alta, Claudia bromeó a lo lejos: “quedó como de 18”, le dijo entre risas y confianza.
Para Ariel “un día sin risa es un día perdido” y sabe de dónde viene el cariño. “Siempre hay que comenzar una relación por el respeto”. Eso le valió que el día en que se realizó su cirugía el personal se formara para acompañarlo en su tránsito al elevador que lo bajaría al piso de Pabellón. “Cuando entré al ascensor me emocioné, me puse a llorar. Ahí me quebré”, contó tras la experiencia. Su paso por el HGGB se transforma en una reflexión que inspira buen trato. “Hay que estar acá para vivirlo y entender el cariño que ellos me entregaron”.
“Esta es la espera más larga que hemos tenido”, afirmó el médico jefe de la UCO, Fabrizio Fasce, sobre el tiempo que Ariel esperó un donante. “Es un caso que, particularmente, nos deja muy contentos porque anhelaba mucho este corazón”, agregó que lo seguirán acompañando en esta nueva etapa, “que recién comienza” concluyó el cardiólogo.