Hospital Clínico Regional

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Con esfinteres artificiales controlan incontinencia urinaria

Jueves, 04 de Junio de 2026

de pacientes afectados por cáncer de próstata

La incontinencia urinaria puede presentarse por diversos motivos, como explicó el urólogo Esteban Arias, jefe del Servicio de Urología del HGGB, al término de dos singulares cirugías para la instalación de esfínteres artificiales. Un procedimiento, poco frecuente, pero que mejora sustantivamente la calidad de vida de hombres en edad adulta. “En este primer caso, post una prostatectomía radical por cáncer de próstata que fue hace muchos años. Este paciente se operó en primera instancia en Santiago y una consecuencia de ello fue su incontinencia urinaria”, relató el especialista. “La implantación de un esfínter urinario artificial busca suplir nuestro esfínter natural para evitar los escapes de orina”. 

Pero su poca frecuencia radica en que no es una patología que se dé de manera natural. La mayoría de los afectados acarrea esta consecuencia en etapas post operatorias. También se da en pacientes neurogénicos (con daño al sistema nervioso que afecta el control sensitivo y muscular), un grupo minoritario de población masculina y, además, por su elevado costo: casi $10 millones. En la región del Biobío, dijo el Dr. Arias, se instala un esfínter artificial, una vez por año, aproximadamente, en centros privados o públicos. En esta ocasión, en el HGGB, se realizaron dos implantes y un par más, por concretarse en los próximos meses. “Este tipo de pacientes tiene que usar pañales o sondas y con esto, lo que buscamos es que el paciente esté seco. Es un dispositivo que tiene una pequeña válvula para que la persona mantenga su esfínter cerrado y cuando desee orinar, el esfínter se relaja, orina y se cierra espontáneamente al cabo de un minuto y medio, aproximadamente”. 

En el procedimiento se implanta el dispositivo de manera interna sin exposición de ninguno de sus tres componentes, para que el beneficiario haga su vida de forma normal. “Esta válvula, la dejamos a nivel del escroto para que el propio paciente la manipule, mejorando su calidad de vida ostensiblemente”. El cáncer de próstata afecta en mayor medida a pacientes sobre los 60 años. Ambos intervenidos ya sobrepasaban ese rango etario.

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