Hijo de apicultores de Arauco es alérgico a la picadura de abeja
Viernes, 08 de Mayo de 2026
Paradójico 1er caso en la región está recibiendo inmunoterapia

Lautaro tiene 11 años de edad. Creció con sus hermanos mayores entre bosque nativo, flora y fauna, colmenas y cajones en la comuna de Los Álamos, en la provincia de Arauco. A inicios del año 2000, sus padres iniciaron un emprendimiento familiar asociado a la apicultura, donde incluso el pequeño Lautaro ayudaba a sus papás aplicando humo para alejar a los insectos de sus panales y cosechar la miel que producen, siempre con su traje de apicultor, hecho a medida.
Sin embargo, una tarde, sin esa protección, Lautaro sintió una picada en su cabeza y se desató una emergencia grave. Cecilia Muñoz, su madre recordó el angustiante momento. “Mi hijo llegó corriendo a la casa diciendo que sentía que se quemaba y empezó a quitarse la ropa. Se quería incluso meter dentro de una congeladora. A los pocos minutos cayó desmayado. Le grité a mi esposo por ayuda y partimos a urgencia del hospital de Curanilahue”. La mujer relató que en ese recinto de salud le inyectaron adrenalina -en dos oportunidades- porque no respondió a la primera dosis, lo que obligó al equipo médico a trasladarlo de urgencia al Hospital Guillermo Grant de Concepción (HGGB). El pequeño Lautaro presentaba una anafilaxia grave. Es decir, una reacción alérgica aguda a la picadura de abeja, que puso su vida en riesgo de muerte. La inflamación provocada por el veneno amenazaba con asfixiarlo. “Mi hijo ya no estaba respirando”, recordó Cecilia.
Ya en el principal recinto de salud del Biobío, los pediatras iniciaron un trabajo personalizado de inmunoterapia para revertir su condición. Mervin Piñones, inmunólogo pediatra del HGGB, explicó que el tratamiento consta de una etapa de inducción de 9 semanas y luego una mantención de, al menos tres años, de forma mensual. El medicamento se importa desde España. “Lo que estamos administrando ahora se llama ‘inmunoterapia a veneno de abeja’. Está indicado en aquellos pacientes que han hecho reacciones alérgicas graves que ponen en peligro su vida y que tengan alto riesgo de re exponerse, como son los apicultores. La idea es darle dosis de veneno de abeja, de forma creciente y controlada, con un protocolo estandarizado de inducción. Así que estará viniendo, semanalmente, hasta alcanzar la dosis que simula la picadura de una abeja”, dijo el especialista.
Aproximadamente, 100 microgramos de veneno que puede contener una lanceta de abeja que lo inyecta cuando pica al sentirse amenazada. “Le vamos dando de ‘a poquito’ hasta llegar a los 100 Mg.”. El Dr. Piñones dijo que el objetivo final es alcanzar la dosis para protegerlo de futuras picaduras y -cuando esté re expuesto- no tenga anafilaxia. “Esto permitirá que su sistema inmunológico se reeduque y cuando se exponga a sus abejas, no sufra esta reacción alérgica grave”, proyectó. De momento, el pequeño Lautaro porta siempre su adrenalina inyectable para ir a su escuela, donde cursa sexto básico o dónde vaya de paseo con su familia, lo que le da tiempo para llegar al servicio de urgencia más cercano, en caso de una picadura, “pero eso es reactivo. En cambio, la inmunoterapia pretende prevenir que reaccione, reeducando su sistema inmune para que tolere una nueva picadura con veneno de abeja”, finalizó el inmunólogo.
Por su parte, Jaime Tapia, médico jefe del Servicio de Pediatría HGGB agregó que el caso de Lautaro es el primero que se atiende con inmunoterapia contra veneno de abeja, convirtiéndose en el paciente cero del Hospital Regional penquista. “Si bien ya estábamos realizando inmunoterapia alergeno específica para otros agentes alergénicos y trabajando en desensibilización de medicamentos en alergia a fármaco (…) El caso de Lautaro es emblemático porque ha hechos tres reacciones con riesgo de muerte. Las ha sorteado con rescate de adrenalina inmediata y los colegas de Arauco le aportaron con la compra de la adrenalina autoinyectable. Por lo tanto, es una cadena de eventos que culmina con un tratamiento innovador, algo que ya hacíamos para otros pacientes pediátricos alérgicos y, con esto, como Hospital Guillermo Grant, estamos constituyéndonos como uno de los centros de alergia en regiones de primera línea”. El HGGB tiene tres especialistas en esta técnica que están absorbiendo una demanda cada vez más frecuente de distintas alergias. No obstante, este tratamiento no tiene cobertura GES ni financiamiento de Ley Ricarte Soto, debiendo ser autofinanciada por las propias familias por el momento.
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