Los riesgos de ingerir altas dosis de paracetamol
Lunes, 20 de Abril de 2026


Un preocupante reto viral que circula en TikTok ha encendido las alertas en los equipos de salud. La tendencia invita a adolescentes a ingerir grandes cantidades de paracetamol, bajo la lógica de que “gana” quien logra mantenerse más días hospitalizado. Lejos de ser un juego, esta práctica implica un riesgo real de vida y ha motivado un llamado urgente a la prevención.
El paracetamol es un medicamento ampliamente utilizado como analgésico y antipirético, indicado para el manejo del dolor y la fiebre. Su uso extendido y venta libre han contribuido a instalar la idea de que es completamente inocuo. Sin embargo, especialistas advierten que su seguridad depende estrictamente de respetar las dosis indicadas, según edad y peso.
“El paracetamol es un fármaco efectivo y seguro cuando se utiliza correctamente, pero en dosis elevadas puede generar toxicidad severa”, explicó Salvador Cabrera, jefe de la Unidad de Terapias Personalizadas. El profesional detalló que en adultos no se deben superar los 3 gramos diarios, mientras que en población pediátrica las dosis máximas bordea los 2 gramos diarios, ajustadas a la estatura y peso corporal.
El principal riesgo de una sobredosis está en el daño hepático. Según Cabrera, el medicamento se metaboliza en el hígado y, al sobrecargar este órgano con dosis elevadas, se genera un compuesto tóxico que el cuerpo no logra neutralizar. “Esto produce una destrucción de las células y puede desencadenar una falla hepática aguda”, advirtió.
Desde el Servicio de Pediatría, Camila Jerez, jefa subrogante, explicó que uno de los aspectos más peligrosos es que los síntomas iniciales pueden pasar inadvertidos. “Puede haber malestar general, dolor abdominal o vómitos, pero el daño más severo aparece entre 48 y 72 horas después de la ingesta”, señaló.
La especialista también enfatizó que este tipo de conductas responden a características propias de la adolescencia. “Es una etapa donde buscan validación de sus pares y no siempre dimensionan los riesgos”, indicó. En ese contexto, la viralización de estos desafíos puede influir en decisiones impulsivas que ponen en riesgo la salud e incluso la vida.
Frente a este escenario, ambos especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer la educación y el rol de las familias. “Debemos avanzar hacia una cultura del medicamento, donde exista respeto por su uso, conciencia de sus efectos y donde la administración la haga un adulto”, planteó Cabrera. Por su parte, Jerez llamó a generar espacios de conversación: “es clave abrir el diálogo, informar y acompañar”. La prevención, concluyen, es fundamental para evitar consecuencias que pueden ser irreversibles.